REFLEXIÓN MÓDULO 1
Como maestra de 2º de Educación Infantil y coordinadora del proyecto de cocina del colegio, las actividades realizadas en el módulo 1 han supuesto un aprendizaje muy enriquecedor, tanto en lo personal como en lo profesional.
Me han ayudado a entender mejor lo importante que es conocer los diferentes grupos de alimentos y los nutrientes que nos dan. También he aprendido sobre el papel que juegan en nuestro cuerpo. Todo esto me ha hecho pensar en lo importante que es darles a los niños y niñas comida variada y equilibrada desde que son pequeños y que aprendan que alimentos deben consumir y con que frecuencia. De manera que entiendan que una buena alimentación no solo ayuda a que crezcan bien físicamente, sino que también les da energía, les ayuda a crecer y los protege de enfermedades.
La actividad del recuerdo 24 horas es muy interesante. Me ha permitido ver mis hábitos alimenticios de manera sencilla. He podido ver pequeños problemas en mi alimentación pero especialmente me he dado cuenta que me alimento mejor de lo que pensaba. También me ha servido para comprobar la importancia no solo lo que comemos, sino también cómo lo hacemos. Esto significa respetar los horarios, comer con calma y probar alimentos nuevos, aspectos que en ocasiones, con el ritmo de vida que llevamos es dificil. También es importante disfrutar de la comida como un momento para estar con los demás.
Esto es especialmente importante en Educación Infantil. En esta etapa, los niños comienzan a formar rutinas y actitudes que seguirán teniendo el resto de su vida. Por ello tendría que trabajar estos contenidos de manera lúdica con juegos de clasificación, cuentos, canciones, ... Además, los hábitos alimenticios se reforzarían a través de rutinas diarias como los almuerzos saludables y a través de las asambleas.
Como coordinadora del proyecto de cocina, llevaría estas actividades a la cocina de forma divertida y adaptada a la edad de los niños y las niñas, elaborando recetas con alimentos variados y distintas técnicas culinarias.
En definitiva, estas actividades me han hecho más conscientes de la importancia de la educación alimentaria desde la etapa infantil para formar niños y niñas más autónomos, conscientes y responsables con su salud, integrando el aprendizaje sobre la alimentación de una manera cercana, significativa y divertida.
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